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Miércoles, 22 de Octubre de 2014  
 
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Mario 'Toche' Peláez

Mario “Toche” Peláez

Por Jesús Alberto Rubio.

¿Por qué Toche?, porque de niño travieso se escondía bajo la cama y entonces Doña Ana Luisa, su madre, decía "saquen a ese que parece Toche de ahí’ y a escobazos exclamaba, ¡órale Toche pa’ fuera!
 
Mario ‘Toche’ Peláez nació un 28 de octubre de 1938, hijo del ferrocarrilero Roberto Peláez Camacho (el Toche asegura haber nacido en el sindicato ferrocarrilero) y la señora Ana Luisa Dior Gillette, de ascendencia francesa.
 
Desde los 10 años de edad y con su hermano Francisco Peláez y ‘La Rubia’ Flores como entrenadores, comenzó a jugar en el campo Ruperto S. García, formando parte de la selección infantil cordobesa, para cuyo primer juego contra Alvarado, se puso el uniforme desde las 7:30 de la mañana, cuando el encuentro se disputaría hasta las 3 de la tarde, narró el en una amena charla, más que entrevista, para VISIÓN.

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Recordó cómo después de una atrapada sensacional, pasó al bat “y cuando me anuncia el carrito de sonido, se cae el público a aplausos, entonces dejé mi bate en el círculo de espera y me regresé llorando y ya no me pudieron sacar a jugar, fue la reacción de un niño de 10 años”, ante una afición que reconoció su talento.
 
Un sentir algo parecido al del año 72, cuando miles de frenéticos cordobeses abarrotaron las calles para recibir al equipo campeón, “sentí que nos iban a matar, estaban incontenibles”.
 
Los inicios…
 
Crucero 33 fue el primer equipo de béisbol amateur donde jugó, dirigido por Roberto Delgado Ruiz. De ahí pasó por los equipos San Miguelito, Cines y Teatros, Rieleros y la Rubia Detroit; “ahí fue mi hermano Pancho el que me llevó al campo, yo ya no jugaba béisbol porque siempre me sentaban”. Y es que Mario Peláez también era bueno para el voleibol (a nivel nacional), básquetbol y el atletismo.
 
El 10 de noviembre de 1955, con 17 años de edad, el Toche firmó su primer contrato profesional con los Cafeteros para la Liga Invernal Veracruzana, con Don Lázaro Penagos, en ese entonces mecenas de casi todos los equipos de béisbol en Córdoba.
 
En el verano del 56, Alacranes de Durango quiso contratarlo pero el Toche no se fue porque primero tenía que terminar la secundaria. Fue hasta el 57 cuando se enlistó con los Diablos Rojos en Fresnillo, Zacatecas; de ahí a Carreteras en Poza Rica y para el invierno siguiente con los Aztecas de México; “de ahí me mandaron a un pueblito que se llama Jalostotitlán, Jalisco y el 2 de noviembre del año pasado, fuimos a ese lugar y tuve la dicha de pararme sobre la loma donde lancé hace 50 años”.

Mario Toche” Peláez, un privilegiado con su lanzamiento de bola de nudillos, fue parte del equipo campeón Naranjeros de Hermosillo en la temporada de 1963-1964.

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Aquella temporada, Hermosillo dirigido por Leo Rodríguez conseguía su tercer banderín luego de su bicampeonato 60-61 y 61-62 con Virgilio Arteaga de estratega. Era la entonces Liga Invernal de Sonora, hoy Mexicana del Pacífico.

Naranjeros tenía a Jorge Fitch en el short; Marco Antonio Manzo en segunda; Rubén Esquivias en primera; Juan de Dios Villarreal en el cátcher y la tercera base la jugaba el mismo Leo.

En los jardines, Eradio Burruel, Roberto “El Tawa” Lizárraga, Obed Plascencia, Benjamín “Cananea” Reyes, Andrés “El Avestruz” Rodríguez, Federico Bojórquez y Héctor Espino, quien conseguía su cuarto título de bateo seguido con .379. (En impulsadas también fue campeón con 77).

En el pitcheo estuvieron Miguel Sotelo, Blas Arredondo, Eusebio Elizalde, Horacio Solano, Mauro Ruiz (10-4/pítcher campeón) y el propio “Toche” Peláez.
La siguiente temporada también lanzó con Hermosillo. En ambas, acumuló 8-13, con 3.91 de efectividad.

Una campaña más tarde, en la 65-66, brilló sobremanera con los Venados de Mazatlán al obtener las coronas de pitcheo en ganados y perdidos (10-3) y de efectividad (1.35). Esa vez lanzó 113 innings de relevo y sólo aceptó un jonrón precisamente de Guaymas. Ya era la Liga Sonora-Sinaloa.

Curiosamente, después de esa enorme temporada, el “Toche” fue contratado como mánager de los Venados, logrando ubicarlo en la quinta posición debajo de los campeones Tomateros de Culiacán.

Mario “Toche” Peláez (72), fue un maestro de la bola de nudillos dejando su nombre con letras de oro en el beisbol  mexicano.

En la Liga Mexicana sorprendió en 1972 cuando llevó al título a los Cafeteros de Córdoba, el único que tienen en sus vitrinas en la Ciudad de los 30 Caballeros.

Ese año se convirtieron en el primer y único equipo de expansión en lograr esta hazaña en el beisbol veraniego. Chara Mansur era el magnate, quien incluso mandó edificar el famoso “Beisborama”.

Aquel glorioso año, “El Toche” tuvo en Silvano Quezada uno de los grandes héroes del pitcheo al apantallar con 21-11 y 3.31 (a la siguiente campaña, con Alijadores de Tampico impuso el récord de más victorias con 16 al hilo/el inolvidable dominicano falleció el 5 de octubre de 2007).

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Con aquellos Cafeteros también brillaron  Ramón Arano (ganó el juego del gallardete ante Saltillo en relevo a Quezada/dio el hit de oro productor de dos para la coronación en el “Francisco I. Madero”);  Jesús Hernáiz (10-4 y 2.87) y Juan Ramón Quiroz y a la ofensiva, Ossie Chavarría (.355, con 16 jonrones y 82CP); Pancho García, Willie Arano, Luis Peralta, Pancho Conkle, Roberto Castellón e Hilario “Junga” Salinas, quien resultó el JMV en la serie final ante el Sarape a quienes derrotaron el seis juegos.

Fue parte de los Diablos Rojos, campeones de las temporadas de 1964 y 1968.

Tony Dicochea, su maestro

A Mario “Toche” Peláez le preguntaron una vez su mejor arma en el pitcheo y dijo: “La bola de nudillos que me enseñó a tirar el mejor maestro de ese lanzamiento que he conocido, Tony Dicochea.

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Y añadió: “Un día me dijo, “tienes buena recta y buena curva, pero qué tal si te llegas a lesionar. Mejor aprende a tirar el knucleball que pocos pitchers dominan”.

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Recordó esa vez que se aplicó en esa especialidad, con casi dos años de practicarla hasta que se animó a tirarla en un juego:
“Tuve la suerte de lanzarle a mi tocayo Mario Ariosa, que siempre bateaba arriba de 300, y cuando lo ponché, me gritó desde el dugout del Águila “¡no andes tirando eso que se te va a quedar chueca la mano!”.

Tiempo después se corrió la voz y había peloteros importados que aunque les tirara curvas, juraban que los había dominado o ponchado con la pelota de nudillos.

En el beisbol mexicano, al igual que el “Toche” y Dicochea, dominaron ese lanzamiento (“que se mueve como una mariposa”), Daniel “La Coyota”, Ríos, Alberto Joachín, Mauro Ruiz, Enrique Castillo, Exiquio Collis, Eliseo Garza, Theolic Smith y Armando "Indian" Torres.

Mario “Toche” Peláez brillo como lanzador, mánager y más tarde en funciones de impulsor del beisbol infantil, juvenil y amateur. Fue gran instructor en el Tecnológico de Orizaba, donde ganó varios nacionales

En Diario El Mundo, de Córdoba,  colaboró por muchos años con su columna “Cuidado con la bola alta y pegada”.


Cuando ayudó a Hermosillo en la temporada 1963-1964 a la captura de su tercer banderín en la Invernal de Sonora, el “Toche” tuvo una jornada gloriosa frente a los Ostioneros de Guaymas al abanicar a 16 en nueve episodios y luego uno más en el décimo inning, ganando ese partido 5-4 y, en ese momento, estableciendo marca en ponches dentro del circuito.

Sin embargo en la misma campaña ese récord lo superó Román Ramos, lanzando para Obregón ante Empalme: ganó 2-1 y consiguió 17 ponches en nueve episodios.
Claro, el record vigente de más abanicados en un partido de nueve entradas es de 19 y corresponde a Dyar Miller (Navojoa en Guasave, 23-Dic-1972, XV Temporada).

En los ochenta el Toche también fue naranjero, como comentarista al lado de Fausto Soto Silva.

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En su quinta temporada en LMP en juego de inauguración  (octubre de 1962) jugando para los renovados Yaquis de Obregón en el estadio Abelardo L. Rodríguez recibió una fuerte línea de Ramiro Caballero en la cabeza y salió en camilla del parque. Afortunadamente se recuperó y otro día relevó.

En la Invernal Sonora-Sinaloa con los Venados de Mazatlán y en un cierre del partido tenía dos hombres en base y le tocó  el turno de bateo, mandando un largo fly por el jardín central que era cubierto por el “Avestruz” Rodríguez.

Cuando salió el batazo, vimos correr al “Avestruz” con la cabeza abajo y en el último instante la levantó y atrapó la bola.

En ese instante, el Toche iba ya llegando a la segunda base y sólo se rascó la cabeza.

El juego terminó empatado; eran las seis de la tarde pues en ese tiempo el Teodoro Mariscal de Mazatlán no tenía alumbrado. Corría el año de 1963.
Descanse en Paz este gran pelotero que fue Mario "el Toche" Peláez”.


“Toche” lanzó en EU
 
A sus 19 años, Mario “Toche” Peláez debutó en Ligas Menores (1958) con el equipo Hastings Giants, de la Class Short-Season, en la Nebraska State League. Ahí tuvo 1-1 en ganados y perdidos.
 
El team era sucursal de los Gigantes de San Francisco y el “Toche” tuvo de mánager a Leo Schrall; jugaban entonces en el Ballpark: Duncan Field.
 
Y fíjese con quien coincidió en aquel equipo: José Tartabull y José Vidal (+), aquel gran toletero que vimos entre 1972 y 1975 en la Mexicana con los Alijadores de Tampico y Leones de Yucatán. (Previamente jugó con Cleveland y Seattle).
 
El “Toche” lanzó en 1959 con el Michigan City (0-0 en tres juegos) y luego en 1960 con el Kokomo, sucursal de Dodgers  (12-6 y 3.57). Los siguientes tres años perteneció a Detroit, teniendo récords de 7-8, 7-6 y 0-2.
 
Fue todo. No tuvo oportunidad de seguir hacia Ligas Mayores, pero esa experiencia le ayudó sobremanera para establecerse en la pelota mexicana tanto de verano como de invierno.

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Fue así como en 1960 lanzó en Xalapa y luego en 1962 su contrato fue adquirido por los Diablos Rojos de México, organización a la que perteneció hasta el 69.
 
Aquella campaña del 65-66, con los Venados estableció una marca de lanzar 113 innings como relevista, recibiendo sólo 17 carreras y logrando un excelentísimo 1.35 de carreras limpias admitidas.
 
Precisamente, tenía 31 años de edad cuando decidió retirarse como pítcher activo para comenzar una exitosa carrera de mánager. Siempre dijo que se había retirado por motivos económicos tras ver cómo los salarios eran mucho mejor como entrenador que como pelotero.
 
Tomás Morales:
 
“Toche” ayudó a los Diablos Rojos a ganar los campeonatos de 1964/1968) y enfrentaba problemas en su carrera cuando aprendió a lanzar la bola de nudillos que le enseñó aquel gran lanzador Tony Dicochea.
 
Entonces no había la estadística de juegos salvados pero fueron muchos los partidos que salvó, además de terminar sus ocho años con Diablos teniendo un récord de 43 ganados y 40 perdidos con 3.55 en efectividad.
 
Aunque llegó a comenzar algunos juegos al llegar al Diablos en 1962 cuando Wilfredo Calviño fue el manager, la mayor parte del tiempo fue utilizado como relevista y fuecerrador de lujo para los equipos de Tomás Herrera de 1963 a 1969. Tuvo un año de 11 victorias y dos de siete.
 
En 1972 llegaron los Cafeteros de Córdoba de los Mansur a la Liga Mexicana y el gran Chara lo nombró manager del club de expansión. En ese primer año fueron a la final y vencieron al Saraperos de Saltillo, manejado por Tomás Herrera, en seis juegos para ganar el campeonato de la Liga Mexicana en forma por demás sorpresiva.
 
En esa final el pupilo le ganó al maestro, llegando Peláez a su cima beisbolera con ese título. Sin embargo no pudo repetir su exitazo inicial y después del Cafeteros manejó otros equipos en la Liga Mexicana.
 
Su carácter festivo y jovial le lograron trabajos como comentarista de beisbol en Nuevo Laredo y otras partes. Como sucede con bastantes héroes del beisbol cuando pasan muchos años, los equipos se olvidan de ellos y su gran éxito del campeonato de 1972.

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Gran conversador
 
Sobre su carácter y personalidad, incluyendo inicios e incursión al beisbol de EU:
 
“Hombre de memoria implacable, condición física admirable, que con los nudillos lanzó sus vivencias para elevar la imaginación de quien lo escucha. No en vano fue considerado el mejor conversador de béisbol. Fue Mario ‘Toche’ Peláez, leyenda viva del béisbol en Córdoba.
 
La veterana afición de 1972 aún lo recuerda y revive casi con la misma intensidad y nostalgia que el Toche, aquellos días de gloria cuando Cafeteros fue campeón, único equipo en expansión que en todo el mundo ha logrado tal hazaña.
 
Don Mario, ya retirado del beisbol profesional, fue  entrenador de Los Búhos del Tecnológico de Orizaba, a quienes los guió a tres campeonatos nacionales.

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