En 1999 escribí un comentario sobre la Serie del Caribe que titule: “Nubes negras en el horizonte…”; en el 2001 volví a la carga con “Ese evento se esta muriendo…”, cuando ocurrió el incidente de Vladimir Guerrero con el publico de Venezuela, influencia total de la irresponsable, criminal y bárbara filosofía de los irremediables enfermos que se encubren como fanáticos del balompié, redacte otro cuyo titulo fue “A quien le interesa esta competencia”, todos en el Diario las Américas de Miami.
Cuando un ano y medio antes y basado en el promedio de entrada a los estadios de Puerto Rico, además de la avidez de jugadores activos o ex por comprar aquellos clubes, decidí comentar sobre esa liga renacida de sus cenizas esta campana que paso, escribí “Ni el Medico Chino salva ni a Puerto Rico ni a la Serie del Caribe”; en la Isla del Encanto se produjo un robo de publico por el baloncesto, al estilo cubano con el balompié, que hoy solo pueden llenar en el Cerro, mientras se juega con ausencia casi absoluta de publico en el 90 % de los juegos en el interior, mientras que los estadios de futbol están a reventar y el fanático conoce mas de este deporte que de beisbol.
Claro, el caso de Borinquen tiene como justificación que sus peloteros son sometidos al sorteo colegial americano, entonces ya no hay la cantidad de jugadores de hace solo 15 o 20 anos y esto aleja al publico del estadio…los otros son los problemas propios de toda la región, que golpean duro y bien a la competencia de 61 anos de existencia conocida como Serie del Caribe.
A esta nuevas oficinas de la Confederación no las respeta el Beisbol Organizado, digan lo que digan; o, ¿Cuántas veces se ha visto a Bud Selig en palcos de uno de estos torneos desde que se apropio, como un gobierno de facto y con maldad intrínseca, del cargo de Comisionado del Beisbol? Durante la era conocida como primera etapa del evento y desde su inauguración, era frecuente observar la foto en el país que sirviera de anfitrión ese ano, no solo del Comisionado, sino del Presidente de los Circuitos Menores y otras personalidades del beisbol de la época. Tal vez la definición que deba utilizar para separar bien una era de otra, para diferenciar con justicia unos “oficiales” de otros, deba ser “distancia y categoría de por medio”
Y por tiempo disponible para viajar no ha de ser; porque se le ha visto en fotos en La Habana durante la visita del Baltimore a fines de los 90’s, al lado del dictador cubano y de Pete Angelos, con pretensión de hacer reír al tirano que le hizo menos caso que a un gato que mato un camión ese día en la calle Consejero Arango; o en Japón; o en Taiwán; entonces, ¿Que?
El área esta saturada de beisbol, sin dudas que el gran aparato creado para entretener, la televisión, conspira contra la entrada a los estadios, porque todos los países pueden disfrutar de las Grandes Ligas por esa vía y son 6 meses y en el invierno la transmisión televisiva también es enemiga de la asistencia al terreno.
Como que ya, por la espiral salarial de las Mayores, este asunto es un relajo y una tomadura de pelo, pues ningún jugador de estos tiempos, con etiqueta falsa de liga grande, necesita trabajar en “tiempo muerto”, luego no quiere jugar en su país ni mucho menos en la Serie del Caribe si gana su equipo; o reforzar a otro que ganara y se lo pidiera caso de que vea la acción limitada de estos tiempos. Es el dinero, que acabo con la clase profesional de Grandes Ligas y enfila hacia el evento de febrero como objetivo de prioridad en la región.
La época de Roberto Clemente en las Series del Caribe por Puerto Rico; de Hector López por Panamá; o Camilo Pascual, Pedro Ramos u Orlando Pena por Cuba; así como de los tremendísimos refuerzos americanos como Willie Mays, Jim Bunning, Rocky Nelson, Norman Cash, o John Roseboro pasaron a mejor vida: eran estrellas nuestras en las Mayores incluso los importados que, ano tras ano, se le disfrutaba por su publico natural y, al final, estaban allí, en el país que organizara la Serie del Caribe como miembro del roster histórico de su club, o en calidad de refuerzo. Este acontecimiento, al borde de la muerte, se mantuvo en forma hasta 1989, después ha tenido destellos de su grandeza histórico y solo eso, como cuando se enfrentaron los todos estrellas de dominicanos y boricuas por una circunstancia de halito nacionalista a mediados de los 90’s
¿Tendrá salvación la Serie del Caribe? La respuesta seria dudosa, pero hay una circunstancia que la perfila pesimista: el sr. Puello, flamante mandamás de la Confederación, acaba de afirmar que hay que despedirse del jugador de grandes ligas y ahí mismo le echo el celebre cubo de agua fría a todo el mundo al decir que Cuba puede entrar cuando quiera al evento y que la competencia tiene que jugar nuestro beisbol Triple, Doble o clase A. Gracias a un presidente como este se agravo ese cancer, por lo poco reconocido como personalidad que es; por incapaz de reflejar la presteza que hombres inteligentes, respetuosos y respetables, hace 61 anos, emplearon al crear el torneo. A fin de cuentas, con sus ultimas declaraciones, Puello tiro la toalla…no puede verse de otra forma.